Todo comenzó

Todo
comenzó con un brusco cambio de temperatura, 10º de golpe abajo y de nuevo
arriba, un sra. Virtudes, ¿qué pasó? Media hora después nos enteramos de que el
agua del puerto se había retirado, dejando todos los barcos varados en el
fondo durante una media hora, y sí, pero… algo más ha pasado, sentimos. Al día
siguiente salió en el periódico, un terremoto en un país vecino, un montón de
víctimas que como allá, el país vecino nos queda tan lejos, ni siquiera pusimos
interés en el número de muertos.

Ahí
estaba el motivo del brusco cambio de temperatura, de la fuga del mar (resaca
que la llamaron algunos) y de que una ola devorase a un hombre en el paseo
marítimo de la capital. Y a pesar de que la capital también nos quedaba muy lejos,
comprendimos…

-¡Con
razón se nos pusieron los pelos de punta!- coincidimos la abuela y yo.

Todo
comenzó con una obra enfrente del negocio, un compresor infatigable que a mi
entender, excedía los decibelios soportados por cualquier oído humano, máxime,
cuando no cesaba ni de día ni de noche y tan solo concedía un pequeño respiro a
la hora del almuerzo.

Todo
comenzó con un gran impacto emocional.

Estaba
reparando el pc de un amigo, uno de esos personajes que lían a cualquiera para
hacer cualquier cosa, hasta que me convenció. Abrí la caja de los truenos, la
de los recuerdos de la infancia y la adolescencia, la del baúl invisible donde
se apolillan las memorias del olvido, los recuerdos…,

Los
tuyos, los míos,

Los de
tod@s las personas que en algún momento compartieron fragmentos de vida
conmigo.

Todo
comenzó regando las gazanias de los parterres. Una suave brisa penetró por mis
conductos auditivos, convalecientes todavía del sufrimiento que habían
experimentado anteriormente por el percutor de mi cerebro, el maldito
compresor. Volví a dejarme llevar por la música, de nuevo en forma de
pensamiento fluido que llega de afuera adentro.

gazanias

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